Hacía tiempo que no mandaba ninguna escultura mía a un concurso-bienal de arte, en parte por pereza y en parte porque sé lo que hay. Este otoño recibo una propaganda de un concurso de arte en Chiclana de la frontera a la vez que estaba terminando una escultura, queeee no es porque la haya hecho yo, peeeero mestaba quedando ohh! Cómo mestaba quedando! De llamá latensión! Total, que me da el avenate y la llevo para que se pelee con otras esculturas, asi creía yo. Cuando me entero y veo lo que se ha seleccionado, para ganar el premio y que la vea el respetable, me quedé de piedra, me entró como un revurzivo interió, me calmo y aluego solté una carcajá. Esto son esculturas? O ejercicios manuales, o cachondeo.
Que no digo que yo sea bueno o malo, queee nooo, lo que yo digo es que yo hago esculturas, que le puedan gustar más o menos a unos o a otros, pero que no se me diga que lo que representa al gremio de los escultores sea un jierro retorsío o unos cachos de madera, sin más. Eso no son esculturas ni arte ni vanguardia ni leches, eso es un camelo. Y a eso se le premia y se le da publicidad. ELE!
Lo curioso es que en pintura, la cosa está bien, me gustan unas más que otras, pero se sabe pintar. Hay cosas de camelo, pero en general y con diferentes estilos, hay pintura. Eso me extraña, quieren acabar con la escultura? Seleccionando estas cosas? Quieren desprestigiar el oficio? Hay un contubernio judeo-masónico para desterrar a los escultores serios? Poz a lo mejón, quien sabe? O es que no tienen ni repajolera idea y ya no se entienden ni ellos mismos.
Esta noche cachondeo, nos vamos a tomar unas copitas mi compare Manolito, el herrero de mi pueblo que es colega, Sebastián el carpintero y los que se apunten y ya sé lo que va a pasar. - El año que viene cojo cuatro jierro de la chatarra y los mando ar concurzo. -Manolito, anda que no es malo ni ná er maestro, que le gana lo que el carpintero tira a la chimenea. -Papá es que eres tonto, pa qué coño llevas ná a los concursos, si sabes lo que hay. - Lo que me faltaba!
En fin, Serafín, me voy un rato al taller.


